Hoy os hablaremos sobre unas determinadas pautas para mantener cuidada nuestra piel e informaros sobre como pequeñas acciones pueden tener repercusión en la salud de la misma.

1. Bebe mucho agua

En torno al 18% del agua de nuestro organismo esta en la piel, aunque con el paso del tiempo eso va en declive dado que con la edad perdemos nuestra capacidad para retener el agua. Asique es muy importante hidratar nuestro organismo, bebiendo abundante agua y comer mucha fruta.

2. La crema es muy importante

Tenemos que tomarnos esto como un ritual. Ha de ser a diario. Para favorecer una mayor retención de agua, el momento propicio para hidratarnos con una crema es después de la ducha, el poro esta más abierto y penetra mejor el producto utilizado, sobre todo para gente con una piel seca.

El Hidratante dérmico: Hydro Rebalancing es un producto para un uso diario con grandes capacidades de hidratación, recuperación de la piel y regeneración celular.

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3. Elimina las células muertas de tu piel

Al igual que la capacidad de retener el agua disminuye con el paso de la edad, la renovación celular y la descamación también lo hace. Esto puede provocar una barrera que acumula toxinas en nuestra piel impidiendo una correcta oxigenación de la misma.

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4. Elige un producto adecuado

Dependiendo de tus necesidades y tu tipo de piel es importantísimo elegir un producto adecuado. En Keradermic nos caracterizamos por una excelente comunicación con el cliente, por lo que no dudes en consultarnos cualquier tipo de cuestión referente a que producto elegir y en el modo de aplicarlo, te asesoraremos en todo lo que necesites.

5. La alimentación es clave

Para que nuestro organismo sea capaz de reponer con nuevas células y tener nuestra piel nutrida, es importantesimo que llevemos una dieta equilibrada y con una amplia variedad en proteínas, vitaminas y ácidos grasos.

Nutrir a nuestro organismo con vitamina C, vitamina B6 y minerales con magnesio, hierro y calcio es muy beneficioso. Estos mejoran la hidratación del estrato córneo alrededor de un 25% pasados 60 días. Todo esto es posible encontrarlo en el cocholate puro, la avena, la naranja, los frutos rojos, la zanahoria, el aguacate el kiwi, el pepino y las nueces.

6. ¿Tabaco y alcohol? Malo

No es ninguna novedad que el tabaco y el alcohol son grandes enemigos para nuestra salud, pero no olvidemos que también lo son para nuestra piel. La nicotina contra nuestros vasos sanguíneos disminuyen el flujo de sangre y provocando que sustancias nocivas se acumulen. Altera las distintas proteínas de los queratinocitos que ayudan a mantener nuestra barrera cutánea.

El alcohol reduce nuestra concentración de oxígeno en sangre, frena la producción de colágeno y reduce los niveles de vitamina A.

Entendemos pues que el tabaco y el alcohol impulsan el envejecimiento cutáneo.

7. La calidad del sueño es muy importante

Dormir elimina toxinas de nuestro cuerpo y estimula las células. Cuando no dormimos lo suficiente aumenta el nivel de cortisol, esto supone la descomposición del colágeno y la elastina, que son unas fibras de proteínas encargadas de mantener suave y elástica la piel. Al contrario que mucha gente se piensa, dormir 6 horas en vez de 8 horas supone un gran problema dado que en ese margen de tiempo se incrementa lo explicado anteriormente hasta el punto que puedes percibirlo de una manera tan simple como mirarte al espejo.

8. No ahogues a tu piel

Nunca, y cuando decimos nunca es NUNCA vayas a dormir a la cama con la cara sucia o maquillada. Por sucio no nos referimos a que te acuestes con la cara manchada, sino que, por culpa de la contaminación de las ciudades, el polvo de la obras y un largo etcétera, se depositan partículas en nuestro rostro y esto se lo pone muy difícil a tu piel para respirar.

Debemos lavar bien nuestra piel con cortos baños de agua templada, ya que una temperatura excesivamente caliente puede resecar más tu piel. Utiliza jabones suaves y evita esponjas, estas alteran el manto hidropílico de nuestra piel.

Pero cualquier exceso es malo, un lavado excesivo puede ser nocivo, cuanto mas nos mojemos la piel, más la vamos a secar.

El sol, si no existiera, la vida tal y como la conocemos no existiría. Pero el sol es lo que mas seca nuestra piel, y el gran culpable de que esta pierda su agua. Debemos tomar las medidas necesarias para protegerse ya que en exceso es muy perjudicial.

Debemos utilizar un protector con un FPS o factor de protección solar adecuado a nuestro tipo de piel. Tambien es esencial evitar las horas centrales del día y que no os engañen los días nublados porque la radiación ultravioleta es la misma.

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